¿Cuánto le tengo que pagar a una esteticista, cosmetóloga o médica del equipo?

¿Cuánto le tengo que pagar a una esteticista, cosmetóloga o médica del equipo?

Esta es una de las preguntas más comunes cuando un negocio empieza a crecer:

¿Cómo defino qué pagarle a un profesional que trabaja conmigo?

¿Le pago por hora, por práctica, con un sueldo fijo o con comisiones?

Y lo más importante: ¿cómo sé si lo que estoy pagando tiene sentido para mi negocio?

En este artículo te comparto algunas claves que trabajamos en Elevate, nuestro programa de consultoría estratégica, para ayudarte a tomar decisiones sin improvisar ni poner en riesgo la rentabilidad de tu centro.

📌 Todo empieza por entender el rol y el impacto

No es lo mismo un profesional que solo ejecuta una práctica, que uno que también genera derivaciones, capacita al equipo o representa tu marca.

Por eso, antes de definir un valor, preguntate:

  • ¿Qué tareas realiza?

  • ¿Qué impacto tiene en el resultado del negocio?

  • ¿Qué nivel de responsabilidad asume?

💰 ¿Valor fijo o porcentaje?

Podés pagar un valor fijo por práctica o un porcentaje sobre el precio de venta.

Nuestra sugerencia, en la mayoría de los casos, es optar por un valor fijo, porque te da más previsibilidad, sobre todo si hacés promociones o acciones comerciales puntuales.

Además, antes de definir cualquier número, es clave calcular:

  • El costo real del tratamiento (insumos, tiempo, equipo de apoyo, etc.)

  • El precio de venta y el margen que deja.

  • El valor de mercado para ese rol en tu zona.

👩‍⚕️ ¿Y qué pasa con esteticistas o cosmetólog@s?

En negocios que ya tienen un volumen importante de pacientes, lo ideal es:

  • Un sueldo fijo base (por jornada o carga horaria).

  • Y un variable por productividad, que incentive a generar resultados concretos.

En centros que están arrancando, también puede evaluarse el pago por jornada o por hora, aunque esto solo es recomendable en etapas iniciales o con agendas acotadas.

⚠️ Lo que pasa cuando no lo definís bien

Lo vimos muchas veces: acuerdos que al principio parecen cómodos, pero cuando el negocio crece y la facturación sube, empiezan los problemas.

Profesionales que se llevan porcentajes muy altos, dueños que sienten que “dan más de lo que reciben”, y relaciones laborales que se tensionan porque no hubo una estructura clara desde el inicio.

Por eso, cuanto antes lo ordenes, mejor.

Definir bien qué pagás, cómo lo pagás y por qué lo pagás es una decisión empresarial.

🎧 Podés escuchar el episodio completo sobre este tema acá → [Link al episodio en Spotify]

Nos seguimos leyendo.

Tu mentora,

Natalia

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